Tengo un amigo que trabaja de lo mismo que tú, pero en un servicio de ayuda a jóvenes (y en muchos casos con problemas de muchos tipos) y es cierto que es agobiante ir por la calle y que se le acerquen algunos con cierta discapacidad intelectual y no se le separen en media hora, cuando igual nosotros vamos al parque infantil con nuestros hijos y esa persona no pinta nada. Una cosa es saludar y ya y otra que se acoplen como si fueran un niño más… Por esa parte te entiendo pero si yo fuera tú o mi amigo es que no lo permitiría. Es tan sencillo como decir: «oye, me alegro de hablar contigo / verte / saber de ti pero ahora estoy en un momento de mi vida en que me toca priorizar otras cosas y no me apetece quedar con personas que conocí hace 20 años y a la que no me une una amistad profunda». Si se ofenden, su problema.