En nuestro caso fue precisamente lo que hicimos. Cuando se nos acabaron todos los permisos, yo me incorporé a trabajar y mi chico se pidió una excedencia. Reconozco que al principio me costó volver a trabajar y dejar a mi bebé, pero reconozco que me encanta mi trabajo y gano más que mi chico, así que económicamente nos venía mejor. Salvo el tema pecho, él ha podido hacer de todo con el niño sin problemas. Al principio, en cuanto yo volvía a casa, el peque se pegaba a mí y se tiraba la tarde enganchado al pecho para compensar las horas fuera. Viéndolo ahora con perspectiva, a mí me vino bien mentalmente volver a trabajar, ellos reforzaron su vínculo padre-hijo y así evitamos meterlo en la guardería siendo muy bebé