Así es Mar.
En realidad es una hostia de realidad grandiosa, que la de treinta años o de veinte muchos, esté colada por un señor veinte años mayor y él prefiera a una mujer de su edad y la otra flipando que prefiera a una señora y no a una mujer atractiva como ella, cuando está claro que la que le parece una mujer atractiva es la señora y no la autora que se autoproclama atractiva.