Con mi hija adolescente hemos llegado a un acuerdo similar al de Anita.
Dos veces por semana tiene que dejar toda la habitación recogida y la silla encima del escritorio para que el robot aspire y friegue el suelo.
A ella no le molesta tener todo esparcido. Pero yo necesito asegurar un mínimo de limpieza. No solo en el resto de la casa, también en su dormitorio.
Si tu pareja ayuda con el orden, el tiempo de limpieza se reduce muchísimo.
Tienes que entender que vuestros estándares de limpieza no coinciden.
A ella le puede resultar ofensivo que digas que tú sabes limpiar y ella no, que tú limpias bien y ella mal, etc.
Piensa que son distintos niveles de exigencia y busca acuerdos.