Porque vivimos en un sistema que nos enseña a ser comprensivas con los hombres y duras y competitivas con nosotras mismas y otras mujeres. Y eso vale para suegras, nueras, cuñadas, exes y amigas, e incluso para una madre respecto a su hijo y a su hija. Si las mujeres hiciéramos piña como hacen ellos entre sí, se les venía el tinglado abajo y todo sería felicidad para nosotras.
Saludos.