Si no es un niño muy preguntón, quizás decirle que la abuela se fue a un país muy lejano a buscar (introduce en esta conversación algún objeto que siempre tengas en casa para enseñárselo) que le hacía falta para ser feliz, y como aún no lo ha encontrado, no puede volver, y no sabes dónde está desde hace años. Mostrándole que tú ya tienes ese objeto (procura que sea algo que difícil de romper, o de que se pierda, o que lo sustituyáis por otra cosa) él no debería mostrar preocupación por que algún día también te vayas a «buscar uno a un país muy lejano». Conforme crezca, ese símil recobrará más abstracción y empezarán las preguntas complejas, pero quizás ya será mayor para entender la verdadera realidad. No soy nada partidaria de decir mentiras a los niños , pero sí que defiendo añadir un sustitutivo de ciertos conceptos por objetos o verbos; consiste en adaptar el lenguaje a cosas sencillas que puedan comprender.