Él está en su derecho de invitar a su padre, y tú en el de no ir.
Pero hay que ser conscientes de que todos los actos tienen consecuencias. Tanto para él, como para ti, como para vuestra relación.
Yo no iria, he tenido familiares «no ejemplares» por decirlo finamente, y he procurado abstenerme de mezclarme con ellos.
Pero ten en cuenta que a futuro eso puede provocar que sea a tí a quien no inviten a futuras ocasiones familiares: navidades, bautizos, comuniones, etc.
Tu hijo se casa, va a formar una familia , y quiere que su padre esté en ella. Si su padre realmente ha cambiado te lo vas a tener que «comer» en muchas ocasiones. No será solo una vez. Tendrás que decidir si estas dispuesta a perderte todo eso