Pues yo no me quedaba quieta, vaya tío jeta! El amago de calvo ese iba a ver lo que vale un peine! Y nunca mejor dicho! Vuelvo a hablar con el que me devuelva mi dinero, que no? Está bien, voy cada día a su gimnasio y hasta que no vea a la nueva conquista, no dejo de ir. Y a ella le cuento con “pelos” (si, los que no paga) y señales la clase de novio que tiene, que es un aprovechado cara dura. Y así con todo su entorno. Que sepan quién es! Que se le subió la autoestima? Tranquilo cariño que yo te la bajo. Tu dinero es tuyo, y esa clase de garrapatas tienen que valorar lo que cuesta ganarlo.