Pues yo estoy de acuerdo contigo. Y eso que tengo perros arriba que son como un dolor de muelas. Pero un bebé llorón crispa los nervios. Si es algo continuo y a malas horas si que deberías consultar con algún adiestrador. Pero si es algo puntual, pues no. Porque el bebé crecerá, pero otro vecino dará una fiesra. O ese mismo niño se pondrá a correr por la casa y molestar a los de abajo. Al final hay que tener cierta tolerancia dentro de lo razonable. Si no es para tanto, yo le diría eso, que los demás también hacen ruido.