En mi caso, tanto yo como mi pareja, mis padres y mis amigas solemos ducharnos diariamente. A nivel personal, salir de casa sin haberme duchado me genera una sensación incómoda, como si «estuviese sucia». De hecho, en ocasiones puntuales, especialmente cuando realizo actividades deportivas durante la tarde, llego a ducharme dos veces en un mismo día, aunque soy consciente de que esta práctica podría no ser la más recomendable desde el punto de vista dermatológico.
Por cierto, yo vivo en el norte de España.