Una persona con alzheimer ha perdido todos sus recuerdos, su personalidad y su identidad. Pero no solo eso. También pierden la capacidad de razonar. En estados avanzados se desorientan, ya no saben dónde están ni son capaces de reconocer una habitación. Lo digo con conocimiento de causa. Mi vecina tuvo alzheimer y un día se quedó encerrada en la cocina sin saber dónde estaba ni cómo salir. Tuvimos que llamar a la policía para que forzase la puerta y poder rescatarla porque incluso aunque nosotros la estábamos dirigiendo, no era capaz de encontrar la puerta.
De verdad que es muy duro y ya no son las mismas personas que eran.