Los recuerdos más bonitos y que más atesoro de mis hijos recién nacidos son los momentos de paz e intimidad de nuestra familia recién creada, y en esa ecuación no entraban ni abuelos, ni tíos ni nadie más. Con la primera, las visitas me estresaban muchísimo, yo estaba sin dormir, curando los puntos, intentando establecer la lactancia y que me volviera el alma al cuerpo, para mí las visitas eran una interrupción y un incordio. Con mi hijo pequeño agradecí muchísimo que estábamos con el COVID. Lo siento, que tú madre sea buena persona no quita que para tu mujer pueda ser invasiva y si está pidiendo espacio es porque lo necesita.