A mí me huele a miedo al compromiso. A quiero y no puedo, y no tengo un par de huevos para coger al toro por los cuernos e intentar algo que en realidad deseo por si sale mal, por si me vuelve dependiente o por si jode mi autonomía y cambia mi estilo de vida al que me he acomodado, haciéndome salir de mi zona de confort. Te lo digo porque yo he estado ahí, y se pasa fatal (y se lo haces pasar fatal a la otra persona). Y también te digo una cosa, hasta que él no reconozca ese miedo y decida enfrentarse a él, asumiendo que su vida va a cambiar, aunque su atonomía y su independencia sigan siendo las mismas, va a ser incapaz de disfrutar ninguna relación.