Mira. Yo he ido a endocrinos que no sólo estaban gordos, sino que eran gordófobos. Menuda mezcla explosiva. También he estado con endocrinos o nutricionistas delgados y que eran gordófobos.
Lo que no puedo, de verdad, explicarme, es que haya profesionales de este campo que sean gordófobos. Ellos más que nadie deberían saber de qué va el tema y los problemas para adelgazar que nos encontramos los gordos.
No creo que tu IMC importe a la hora de ser un buen profesional. Tampoco tienes que demostrar que has perdido 25Kg, eso no te hace mejor profesional. Hay neumólogos que intentan curar el cancer de pulmón y fuman como cosacos. ¿Y alguien va a pensar que es peor médico por eso? Debes saber que hay miles de gordos diferentes y lo que te funciona a ti probablemente le va a funcionar a un porcentaje de ellos, pero a otros no. Hay que ser abierto de mente, respetuoso, no juzgar y tratar de ayudar a alguien que tiene un problema que no sabe cómo solucionar. Tu peso, lo que hayas engordado o adelgazado a lo largo de tu vida, es lo de menos. Pensar así, en mi opinión, sólo sirve para extender la creencia de que los que somos gordos somos gordos porque nos ponemos hasta el culo de hamburguesas y donuts. Justificarte da la razón a esas personas.
Por supuesto, si aplicarte ese método te funciona y pierdes peso, pues genial. Pero ser capaz de adelgazar tú no te convierte en mejor profesional que alguien que no es capaz de hacerlo. De la teoría a la práctica hay un camino larguísimo, un montón de hormonas, problemas psicológicos, metabolismos lentos y mil cosas más que convierten a cada paciente en único.
Centrarte en si te aceptaran como nutricionista por tu IMC es superficializar muchísimo las cosas. Es como si yo pienso que como soy gorda, soy peor en mi trabajo que una tía buena. O el hecho de que yo sea capaz de hacer cosas en mi oficina que luego no aplico en mi vida diaria no me convierte en peor profesional. No sé si me sigues.