Yo no cedería, el nombre tiene que gustaros a los dos. Mi hijo tiene un nombre que eligió su padre; no era mi favorito pero fue un punto en común, hablando los dos. Si hubiese sido niña pues habría cedido él porque yo lo tenía claro (y no era el primero de su lista). Pero en todo momento respetamos los “vetos” del otro, no iba a tener un nombre que a uno de los dos no gustase.
Tu marido, además, dice que rompería la tradición familiar; ni siquiera te dice que le guste ese nombre y que por eso quiere ponerselo. A mí Juan o Manuel (solos) no me disgustan aunque tampoco estarían entre mis opciones, la verdad. Como solución se me ocurre que le pongáis el Manuel de segundo nombre y elegir entre los dos el primero pero puede ser peor el remedio que la enfermedad y quedaros nombre de culebrón.