Tu amigo es un jeta con mucha labia. Véndelo aunque sea por menos de lo que quieres y le dices ¡me salió comprador buenísimo! le pareció buen precio y vino pronto a recogerlo.
Cuando él necesitó ayuda ahí estuviste y ahora que que le va bien pretende que sigas regalándole todo. ¡Vaya morrazo!