Pues nada, vengo de cenar allí y decepcionada. Empezó como siempre con sus bromitas y miradas hasta que le respondí con una indirecta en plan «a ver si nos vemos fuera de aquí solos» y me soltó cambiando el semblante: «no tengo tiempo, me paso los días aquí metido currando y solo libro dos horas de tarde para ir a atender a mis caballos».
Vale, me consta que se pasa los días currando y no tiene descansos. Pero hace más el que quiere que el que puede, digo yo. Al menos dí que en septiembre cuando dejes el bar tendrás tiempo para mi, pero ni eso. Así que ya no me como más la cabeza. Está claro que no quería nada, sólo jugar y menudo cortazo me ha dado :(