¡Gracias, Aniuska!
Probablemente la que esté pensando por mí sea mi líbido más que el corazón. Que aunque esté pillada soy consciente de sus defectos (que son muchos, muchísimos, creedme). De ahí que esté hecha un lío, porque no soy capaz de ver qué es lo que me mueve, no sé si me explico: si fuera capaz de ver qué es realmente lo que me interesa sería más fácil de tomar una decisión. Es decir, si mi cuerpo pide salsa, pues le doy salsa y a correr. Pero, ¿y si aunque mi cuerpo pida salsa mi corazón también quiere mimos? Ahí radica el problema. Porque, no os voy a engañar, amichis, el chico me gusta, pero no sé si todo está magnificado por mi celibato, que podría ser…
En fin, a ver si este fin de semana me deja tranquila y me aclaro, que es lo que me hace falta :-)
Muchísimas gracias por vuestro tiempo!!