Me dejas alucinada. No es ni su hija, ¡¡¡su sobrina!!! Sabe que trabajas y aun así te mete en la lista de invitados, para que te pases media horita… Y por supuesto, el número de cuenta.
Lógicamente, de forma amable, pero declina la invitación, que encima tienes la excusa perfecta del trabajo, sea el turno que sea. Y vamos, ni se te ocurra ingresar nada. La gente tiene un morro…