Primero, es tu marido el que va a hacer el favor, así que el que tiene que hacer todo eso es él.
Segundo, si quieren algo que se acerquen a tu casa un día y escojan directamente lo que quieren y se lo lleven.
Parece que son ellos los que te hacen un favor a ti y no al revés.
También puede ocurrir que realmente no les interesen vuestras cosas y aunque las rechazaron en un principio amablemente, tú marido volvió a recordárselo o a insistir y no saben cómo decir no son sonar desagradable, desconsiderados o desagradecidos. Son todos suposiciones mías.