Siempre que una amiga empezó a juzgarme, a decirme lo que pensaba, como debería actuar y a soltarme de todo por la boca, tuve claro que esa amiga se sentía tan mal y tan inferior al resto del mundo, que machacarme a mí con lo que los demás la machacaban a ella, era lo único que la hacía respirar con calma.
Vamos, que necesita que no te vaya mejor que ella.
No sé si las demás pensarán lo mismo, pero para mí está claro.