Sinceramente, mal apaño le veo a la situación porque ninguno vais a ceder. No debes rechazar la plaza porque has trabajado duro, pero tampoco puedes exigirle que te siga a 500 km si él no quiere ir. Quizás él valora más su parcela emocional que la laboral y prefiere quedarse cerca de familia y entorno, mientras que tú le das prioridad al trabajo. Es cuestión de prioridades y perspectiva, cada persona tiene la suya. Eso os lleva a invalidar de forma velada el argumento del otro. Él te dice que no estás tan mal (cuando no es así) y tú pones en tela de jucio su trabajo (cuando es lo que tiene estable ahora mismo).
Sinceramente, si la distancia no es una opción y ninguno va a renunciar a lo suyo, me temo que vuestra relación tiene fecha de caducidad. Es duro, pero es así. A veces, las circunstancias condicionan y no se puede hacer nada.