Estas con una persona con la que las cosas desde el principio han ido mal. Y no han mejorado, pero insistes en forzar el asunto. No te has dado cuenta que «ahí no es». El amor no es ser la mamá de tu pareja, no es que te dejen de un momento para otro y vuelvan cuando se sientan solitos y nosotras por ser mujeres tengamos que aceptarlos con los brazos abiertos siempre. En las relaciones de pareja hay intimidad y ahí también falla la ecuación. Hay que saber cuando cortar por lo sano.
Y si sabes lo que tienes que hacer, pero te resistes a dar el paso. Cuanto más tardes más te hundirás en el pozo y más difícil te será salir.