No digo que no existan excepciones en el patrón, pero que, en general, en las relaciones de sexo casual hombre-mujer somos nosotras las que salimos escaldadas, porque solemos necesitar un plus emocional, es un hecho.
Por supuesto, esto no legitima al capullo de turno a tratarte de forma irrespetuosa, como tampoco debería tratar así a una prostituta, obviamente, pero somos unas ingenuas cuando esperamos algo más que los mínimos de cortesía; los «cariñitos» son para las personas que te importan, no para aquellas a las que utilizas para satisfacer una necesidad biológica, aunque se trate de una mutua utilización o simbiosis.
Creo que asumir una realidad, por terrible que esta sea, es mucho mejor que cerrar los ojos a ella, porque nos permite tomar las decisiones de forma consecuente.