Te he leído y me llevaban los demonios.
Sinceramente que yo, en tu lugar, le digo que sí sí sí a todo, le prometo el oro y el moro, y el mismo día, una hora antes de la fiesta, le llamo para decir que me he puesto malísima, que tengo una gastroenteritis tremenda, y que no voy. Y ahí se queden colgados y si quieren fiesta que se la organicen. (Y paguen).
Y mientras tanto, y por supuesto, me organizo una cenita en mi casa a petit comité con amigos cercanos y a mi gusto.
Porque viendo el percal…
Y por supuesto, si a toro pasado se entera, mejor, y que se dé por enterada. Que va siendo hora.