Que pena que los tiempos hayan cambiado tanto, y sí, lo siento pero lo digo así de claro. De pequeña me pasó algo parecido y mi madre lo arregló en 2 minutos diciéndole un par de cositas al niño. Nunca más volvió a tocarme.
Pero claro, si a día de hoy se le ocurre a una madre o padre defender a su hijo (obviamente sin pegar al otro niño, ni tocarlo, pero si diciéndole alguna cosa claramente), se arma la de Dios…