No eres la única. Mi bebé tiene tres meses y he empezado a ir al psicólogo por las mismas razones. En mi caso no fue buscado, pero sí que fue querido. A pesar de eso, hay días en los que me arrepiento. Suena crudo, pero así es. La sensación de soledad y a la vez de nunca estar sola, la sensación de abandono por parte de mis amigas, que no están en el mismo momento vital que yo, las críticas de mi madre y mi suegra, la desconexión con mi pareja (nuestra relación ahora se basa en cuidar al bebé) y el agotamiento cuando no para de llorar y noto como me va subiendo el cortisol y solo quiero irme a por tabaco y no volver… Y luego cuando escuchas la coletilla de todas las madres «pero le veo la carita y se me pasa». Pues a mí no se me pasa. Necesito conocer madres que también estén hasta el coño y que no tengan miedo a exteriorizarlo, que sé que las hay.