Soy una persona que lleva yendo al gimnasio, prácticamente, toda la vida. Me detectaron escoliosis de pequeña y, desde entonces, no he dejado de hacer deporte.
Por eso, estoy hasta el toto de los tíos que se creen que pueden venir al gimnasio y ponerse a explicarme cosas. Es que no ha sido un caso aislado, es algo estructural, que se repite y me tiene harta.
Sin ir más lejos, el otro día vino un tío a decirme que “debería ponerme menos peso en la barra porque cuando lo levantaba se notaba que me costaba” ¿perdón? ¿Te digo yo a ti que te viene justo para pasar el día? Pregunto. Otro, me interrumpió cuando estaba nadando en la piscina para decirme que “debería doblar más los brazos porque mi postura no era buena”. Lo que deberías doblar tú es la lengua y a ver si con suerte te la tragas.
De verdad, ¿por qué tenéis los tíos esa necesidad? ¿Qué sentís cuando os acercáis a una tía a explicarle algo que no os ha pedido? ¿Os dan puntos en el carné de machoman? ¿Es una especie de pacto entre hombres que no entiendo? De verdad, iluminadme porque no entiendo por qué os obsesiona el hecho de tener que infantilizarnos mientras hacemos deporte.
