Hay niños con personalidades muy exigentes y comportamientos muy agresivos. Si a éso le unes ausencia de normas y límites tienes la tormenta perfecta. Con los años puede convertirse en un tirano, un agresor.
Si tan amiga es, queda con ella sin el niño, dile tu opinión y ofrécele buscar ayuda juntas, incluso infórmate de algún psicólogo infantil para decírselo.
Si no quiere ver la realidad, aún así no te alejes demasiado de ella, en unos años te puede necesitar, cuando el niño empiece a tener problemas serios. Y claro, entonces no le digas «ya te lo advertí», como buena amiga estarás a apoyar y ayudar.
Por cierto ¿y el padre qué?