Ladycat, me quito el sombrero, lo has explicado de forma impecable.
En cuanto a ti, c, comentas que no quieres ser mala, pero tu mensaje transmite algo distinto. Aun así, quiero darte el beneficio de la duda, porque yo misma no lo comprendía del todo hasta que lo viví en carne propia. Es pura lógica: imaginemos que cada m/padre se toma un mes completo de vacaciones en verano, sin coincidir, para alargar al máximo el cuidado de los niños (lo que implica, por cierto, renunciar a las vacaciones familiares). Así conseguimos cubrir dos meses. Pero el curso escolar deja a los niños dos meses y medio de vacaciones de verano. Y luego están las vacaciones escolares de Navidad, Semana Santa, y los días no lectivos que no coinciden con festivos laborales. ¿Qué hacemos entonces?
No tenemos abuelos ni familia cerca que nos eche una mano. Nuestras opciones se reducen a escuelas infantiles, campamentos o canguros. Y esa es precisamente la raíz del problema: la falta de conciliación real. No por eso vamos a dejar de tener hijos los que sí queremos, pero es bastante complicado y hacemos lo mejor que podemos con las herramientas que tenemos.
Para entenderlo, hay que vivirlo. Y respeto que no quieras cargar con esa responsabilidad. Solo te pido que, si no lo has vivido, evites juzgar tan a la ligera. Yo tampoco lo entendía antes de ser madre, pero jamás me habría atrevido a emitir un juicio como el tuyo.