Hace unos años que no existían los móviles (o existían pero sin internet), los niños no iban con ellos a las excursiones, y no pasaba nada.
Ahora es que hay demasiada sobreprotección.
Si se diera la mala suerte de que el niño se pierde, siempre podrá pedir a alguna persona de la calle un teléfono para llamar. Aunque normalmente en las excursiones se suele decir previamente un punto de encuentro para esos casos precisamente.
En cuanto a dinero, yo sí le dejaría llevar algo, por si le apetece una botella de agua o comprar un imán por ejemplo. Pero lo justo y necesario.