Mi madre me obligó a estudiar una carrera. Me fui de casa con 20 años y dejé la carrera a la mitad. He trabajado toda la vida de camarera. Ella más o menos como tú. Perdió la oportunidad de tener una buena relación conmigo. Todavía le dice a la gente que yo no estudié porque no quise. Todavía me sigue viendo únicamente como eso. Otra cosa en la que he trabajado mucho es en el desapego a mi madre y en dejar de buscar su validación. Y soy muy feliz. Si tu hija es fuerte hará lo mismo y te la vas a perder. Si le ocurriese algo te vas a llevar a la tumba que le dejaste de hablar porque no quiso estudiar. Tengo un hijo de cuatro y yo lo que quiero es que sea feliz. Es una sensación muy conciliadora saber que le brindaré apoyo incondicional, decida lo que decida, porque eso fue lo que yo no tuve, aunque si tuve la oportunidad de estudiar. No es tan difícil acompañar a un hijo en la búsqueda de su propia felicidad. Solo tienes que olvidarte de lo que tú quieres para tí.