Leyendo tu post solo te puedo decir que tienes menos vergüenza que un gato en una pescadería. A nadie en su sano juicio jamás en la vida se le ocurriría llevar a nadie que no esté invitado a una boda y mucho menos cuando se les «prohíbe» expresamentea entrada. Si fueses mi amiga ten claro que además de que das la vuelta en la entrada tú y tus hijos, por supuesto dejas de serlo desde ese mismo día.