En las relaciones de pareja se va pactando para llegar a cuerdos que sean cómodos o correctos para ambas partes. No creo que tengas que ir a vivir en casa de tu pareja sin antes hablar de este tema que te preocupa, si lo haces ya en casa y con los conflictos creados, será mucho más difícil llegar a acuerdos o salir del embrollo. Tu pareja ya te vino con sus gatos, son parte importante de ella a los que obviamente no va a renunciar, también es su casa, en la que tiene una manera de hacer ella y sus gatos que no va a cambiar al 100%, son hábitos implantados en su espacio. Pero eso no quiere dice que no se puedan hacer pequeños cambios pactados para que tú te sientas más cómoda. Tenéis que sentaros a hablar con calma, empatía y tú tener claro antes qué cambio sería 100% necesario para que pudieras sentirte cómoda y sin él que no te ves en esa piso. Podría ser llegar al acuerdo de que los gatos no entren en el dormitorio por la noche, o si hay la posibilidad y otro cuarto, que ese sea tu espacio seguro donde dormir y que no entren los gatos. Ella puede acceptar eso o no, pero en una relación hay que ceder a veces y llegar a un punto medio. Si se muestra inamovible a ningún cambio, tendrías que plantearte no ir a vivir este año a su piso, y pactar las reglas muy claramente antes de ir el otro año a un piso común donde tendrían que entrar otros aspectos a parte del dormitorio como por ejemplo impedir que suban a encimera y mesa. Todos ellos son cambios que no afectan al bienestar de los gatos t que a tí te harían sentirte que también estás en un espacio tuyo.