Los cumpleaños de muy pequeña los celebrábamos con la familia, los primos, quizá algún vecino o un amiguito con cuyos padres había mucha confianza, de aquella no se llevaba esto de invitar a toda la clase. Y solían estar los padres porque eran familia o muy allegados. Cuando éramos algo más mayores e íbamos a parques de bolas y similares, iban los hermanos, más que nada porque sino la logística para los padres era una pesadilla, solían irse (y aprovechar para hacer algún recado, ahora lo entiendo) y volvían a última hora y sí que se tomaban su cervecita, pero es cierto que eran recintos cerrados con monitores y no era necesario que estuviesen mirando para nosotros.
Por eso a mí lo que cuentas no me parece tan raro, hermanos y papis, lo que me chirría y donde entiendo que entonces se va un pico es en invitar a 25 niños al cumple de un crío de 3 años. Esa es la ida de madre.