Ay disculpa que me meta pero, que comentario tan chantajista y de mala leche. No vaya señora, nadie está obligado a invitar a sus hijos a una boda. Es un momento de dos adultos que eligen quién si y quién no puede estar en SU DÍA ESPECIAL. Que pesadas son las madres extremistas, por su culpa los chicos después generan mamitis y es una gran consecuencia a futuro. No vaya, no sea víbora y quiera imponer sus ideas u opiniones en un día y momento de terceros. Él que no está, no hace falta solemos decir en Argentina. Manso favor le harían a los novios, madres con complejo de cristal y extremista.