Estoy yendo al kinesiólogo y me pasa exactamente lo mismo. Me súper prende que me toque, que me cuide. Deben ser gajes del oficio para ellos, pero yo también siento que me trata diferente. Siempre busca una excusa para tocarme aunque sea el hombro y se acerca a pocos centímetros cada vez que me habla. Y me hace quedarme cerca de dos horas cuando los demás apenas respetan los 50 minutos. Buscale la mirada y ahí ya no podrá disimular. Los ojos no mienten… El mío está casado así que no puedo invitarlo a nada, pero las ratoneadas que me he pegado pensando en él al llegar a casa después de las sesiones lo valen completamente. Si podes tirarte el lance, aprovecha. Pero termina las sesiones primero y mientras seguí seduciéndolo y disfrutando de lo prohíbido.