Claro, claro… ahora resulta que un chico se siente removido porque ha visto a su novia teniendo sexo con otro en una web porno, y la culpa es de él, porque no es lo suficientemente «desconstruido» como para aplaudir mientras lo reproduce en bucle con palomitas.
Qué cansancio, de verdad. El nuevo dogma es: si no te da igual ver a tu pareja montándoselo con otro en HD, a todo color y con buena iluminación, es que eres inseguro, machista y deberías pedir perdón por tener emociones humanas. Pero si fuera al revés —una chica viendo a su novio follarse a otra en internet— todas estarían aquí diciendo “eso es una traición emocional”, “lo siento muchísimo reina”, “nadie merece vivir con esa imagen en la cabeza”.
El chico no la está insultando, ni juzgando su pasado, ni exigiendo castidad. Está simplemente en shock porque no es lo mismo saber que tu pareja ha tenido sexo que verlo con tus propios ojos, de forma explícita, inesperada y en una web pública. Pero no, en vez de entenderlo, le dicen que se busque una virgen, que todas tienen pasado, que qué frágil. ¿Perdón?
¿Sabes qué sí es frágil? Tener la piel tan fina que no soportan que alguien tenga sentimientos incómodos si la situación no se ajusta a su discurso. Lo que él necesita es tiempo para digerirlo y decidir si puede seguir o no. Y eso también es válido.
Lo ideal sería que se lo contaras desde la calma, sin acusaciones. No para echarle nada en cara, sino para aclararte tú también. Quizás ella ni sepa que ese vídeo está en internet. Pero si tú ya sabes que eso te ha cambiado la manera de verla, no sirve de nada fingir que no pasa nada. Fingir solo alarga el malestar.
Y para quienes te atacan: es curioso cómo la empatía en estos temas siempre tiene dirección única. Como si los hombres no pudieran sentirse vulnerables o dolidos por algo íntimo.