A ver, las prostituta somos personas comunes y corrientes con un trabajo a veces de mierda y a veces no tanto. Como todos los trabajos tienen pros y contras. Pero más allá de nuestro trabajo somos mujeres que sentimos, que nos querer y ser queridas. Los clientes más de lo mismo, hay mucho tabú al respecto y nadie quiere hablar de ello porque cuando hablas de eso nadie te cree pero el 50% de los clientes no van solo a buscar sexo, ni son unos desalmados. Hay hombres que se sienten solos y buscan compañía y obviamente sexo. Pero igual que el que conoces en el bar o en el metro, que te quiere conocer pero también te la quiere meter hasta el fondo.
Mi pareja me conoció ejerciendo la prostitución. Él era parte de ese 50% que busca más compañía que sexo a saco. Solo tuvimos dos citas de este tipo, es decir, solo me pago dos veces. Y desde esa segunda cita nos hemos visto todos los días y ya llevamos 3 años juntos. Para mí era primera vez que tenía una relación mientras ejercía. Por lo general sólo ejercía la prostitución cuando estaba soltera. Él lo entendió muy bien, para él eso era lo que era, un trabajo sin más. Y es lo que es. El primer año de relación mientras decidiamos si la cosa iba en serio y nos llevábamos bien, yo estuve trabajando. Y eso que nos fuimos a vivir juntos a los 3 meses de conocernos.
Hace dos años que empalmo con trabajos de mierda con más explotación y más humillación que ser prostituta en los que no gano ni para pipas, cada vez que se acaban los contratos temporales y me toca volver a buscar pienso: que bien estaría trabajando una o dos veces a la semana y tan feliz, pero evidentemente para él ya no es una opción. Créeme que no eres ni el primero ni serás el último, todas las putas tenemos parejas. Sólo te digo, que ninguna de nosotras deja su trabajo hasta que no sepamos que la cosa va bien y en serio, porque nunca sabemos si lo que quieren es regalarte la oreja para follar gratis o si es real.