Parece que estuvieras hablando de mí u de mi suegra. Es terrible tener que andar así y siento decirte que como tu marido no actúe no hay nada que hacer, más que padecerla, y por muchos límites que pongas o hables con ella como te dicen por aquí no servirá de nada ñ, los límites se los sabrán todos y cuando algo no le gusta se pone a llorar.
Ya te digo, con la mía era lo mismo hasta que un día reventamos (por otras cosas que no tenían que ver con los niños) y saltó todo por los aires. Mi marido abrió los ojos, la descubrió en su propia salsa y desde entonces la apartó y no la deja tener trato con nosotros.
Y ahora vivimos casi de maravilla sin su aliento pegado en la nuca.