Dejando aparte, que no acudir a un servicio que se nos ofrece en beneficio de nuestra salud, no nos hace bien. Cada persona es un mundo, pero lo más probable es que ese problema pueda arreglarse con ayuda psicológica: la ansiedad, las rumiaciones, los prejuicios sociales, las bromas entre colegas…
Los genitales están en otra parte, pero la sexualidad está en la mente.
Vamos a dejar de darle tanta importancia a la penetración.
Cuando se está jugando todo ocurre de forma natural, como instintivo.