El año pasado me acababa de comprar el piso y no pude irme de vacaciones a ningún sitio, pero la verdad es que no le di tanta importancia, pensé que para el siguiente verano ya me habría recuperado y sí podría hacerlo. No lo pasé nada mal, aproveché para quedar con amistades que cuando trabajo no tengo tanto tiempo de ver, hicimos diferentes planes económicos y tengo un buen recuerdo de las pasadas vacaciones. Leí, socialicé, descansé, paseé… pude hacer mil cosas con calma y no con el estrés del día a día.