Un verano que estuve en el paro, sin poder gastar, me iba a la piscina municipal temprano, me volvía relajada al mediodía, me tomaba un tinto de verano, comía una ensalada con alguna serie, me dormía una buena siesta (con lo mínimo de ropa), a la tarde leía (libros de la biblioteca) y me dedicaba a escribir. Este año trabajo pero tb he perdido el colchón para las vacas, pero voy a estar en Madrid, haré algo parecido la semana que esté libre. No es el fin del mundo, y te puedes divertir igual.