Es que no entendéis la fraternidad masculina: nosotras criticándonos entre nosotras por «chorradas» mientras que ellos hacen piña con delincuentes sexuales y se tapan y jalean entre ellos los delitos, porque tienen claro a quién le deben lealtad: a sus compañeros cipotudos, aunque no se conozcan de nada y sean una manada de violadores.