Ay M! ¿Escuecen las realidades? Pues te aguantas. La suegra de mi hermano es el mismísimo diablo, y mi madre, que es suegra de mi cuñada, es un encanto con mi cuñada. Hay de todo en la viña de señor.
A la autora del post: toda la razón en tu texto. Quien siembra desprecio, cosecha desprecio. Ahora tú suegra que no se queje porque sus nietos no quieren verla. Un abrazo