Perder a alguien por suicidio es uno de los palos más duros que podemos pasar. Perdi ahora hace 5 años a mí hermana por opción, no de sangre. Era una luz, una sonrisa, una amiga y una madre, era mi hermana en un país donde nos unía nuestro idioma materno y una amistad más allá de las fronteras. No se puede superar, por lo menos yo no lo he superado aún. Pero se aprende a convivir en ese dolor. En esa culpa. Me llamó el día que ocurrió, unas horas antes, no pude ir a verla, dije que iría el domingo, pero ese domingo acompañé a un ataúd con su carita en el cristal.
Es urgente que te pongas en manos de un profesional que pueda auxiliar en tu duelo y en tu dolor. Ánimos, aprenderás a vivir con ello