Ya te han dado varías razones.
Por mi parte no voy porque, por fortuna, de mis amigas íntimas sólo se ha casado una. Y cuando me han invitado amigas menos íntimas a bodas multitudinarias, he dicho que no, tranquilamente.
Y tampoco voy a cumpleaños: ni mis amigas ni yo los celebramos nunca, más allá de tomar algo si coincide de forma informal, y sin regalarnos nada.
Debemos ser muy raras y malas amigas.