¡Qué suerte tiene tu hermana de tenerte a su lado y de que te preocupes tanto por el bienestar de sus hijos! Ya que tú y tus amigas estáis tan preocupadas por tus sobrinos, se me ocurre que quizás podríais hacer turnos para cuidarlos, ¿qué opinas? Tú y tus amigas les podéis ir a hacer la comida a los niños, comer con ellos, leer a Dostoievsky un ratito y, por la tarde, llevarlos a la piscina, al parque o al Museo del Prado con vosotras. Por la noche, podéis volver a casa, cenar juntos, y leer otro ratito a Kafka antes de acostar a los nenes.
Seguro que estarás de acuerdo conmigo en que es una idea maravillosa. ¡Qué suerte tienen tus sobrinos de tener una tía tan preocupada y nada criticona! Debes ser una persona maravillosa. Y tus amigas más todavía.