Hola Lola, nosotros también estamos criando lejos de nuestras familias y nos organizamos con dos niñeras de confianza (además de campamentos). Lo fundamental, tengas o no a la familia cerca, es la corresponsabilidad. Como comentan más arriba: corresponsabilidad sin excusas. Si yo viajo unos días, no necesito dejarle instrucciones a mi marido, porque él sabe perfectamente cuidar de nuestro hijo, cocinarle y manejarse en casa.
El primer año estuvimos tan centrados en aprender a ser padres que no echamos de menos salir a cenar. Como dormía bien, nos bastaba con pedir comida rica a domicilio y ver una peli juntos. Eso sí, era clave reservar tiempo para nosotros individualmente: un desayuno o cena con amigas, una mañana para que él se fuera a leer a una cafetería, cosas así.
Pasado el primer año, empezamos a hacer alguna noche fuera de vez en cuando. Nuestra niñera de más confianza se queda a dormir en casa con el peque. Además, con el tiempo, vas creando tu propia tribu con otros padres (vecinos o del cole) que están en situaciones similares y tienen niños de edades parecidas.
Ahora estamos pensando en mudarnos cerca de la familia (trabajamos ambos en remoto), no para que nos ayuden a criar, sino para que nuestro hijo disfrute su infancia con sus primos. Queremos darle eso. Siempre habrá tiempo para volver a la ciudad cuando sea mayor.
También es importante tener en cuenta que, cuando tienes un hijo, tus prioridades y deseos cambian. Vas a querer hacer cosas diferentes a las que haces ahora. Y sobretodo, los instintos y la imaginación como padres son infalibles y le encuentras soluciones a este tipo de problemas logísticos mucho más fácilmente de lo que imaginas ahora.
A por ello!