No soy ninguna adicta porque puede prescindir de él sin que me pasa nada. Ni lo tomo para espabilarme o despertarme ni estoy insoportable sin él. Sencillamente me encanta su sabor y fue así desde la primera vez que lo probé. Y sólo lo tomo en el desayuno, por mucho que me encante. Sin leche y sin azúcar porque no me gustan ninguna de las dos. Vosotras pasaréis del café y seguramente sois adictas al azúcar.